Relatos

por Gabriela Cancellaro

Imagine que encuentra un dedo en la taza de té que está tomando.

Imagine que está en la casa de una señora que acaba de conocer. La señora es su vecina, usted recién se muda al edificio y en un acto de amabilidad, decidió ayudar a la señora con las bolsas del supermercado con las que entraba al mismo tiempo que usted.

Leer más...
 
por Anahí Flores y Valeria Migoya

Si la lectora fuera médica, leería durante las guardias; si fuera profesora, en los recreos; si vendedora, cuando no hubiera clientes; si fuera azafata, en los despegues y aterrizajes; si veterinaria, cuando los animales duermen.

Leer más...
 
 
 
por Virginia Prieto

Mi auto es viejo, negro y golpeado por la vida. Últimamente no nos estamos entendiendo y nuestra relación se está deteriorando rápidamente. Tiene achaques como los maridos viejos, la diferencia es que a mi auto en vez de operarlo de la próstata, de la cadera o de cataratas, hay que arreglarle el aire, la parte eléctrica y el motor.


Estas dos semanas que pasaron se ha tomado libertades que no puedo permitirle, como dejarme varada en el medio de una avenida a las 3 de la mañana sin una razón aparente o pinchar una de las gomas traseras en el medio de la nada y descubrir que el auxilio ha sido sustraído vaya a saber cuándo, dónde y por quién.

Leer más...
 
por Gabriela Cancellaro

Hay algo que usted no sabe de mí, Anastasio, y es hora de que lo sepa si vamos a dar el paso trascendental de unirnos de por vida en matrimonio.

Soy sorda.
Leer más...
 
 
 
por Ale

De chico, siempre tuve visión perfecta. Impecable. Hasta que todo empezó a cambiar. De repente, a los 22 años, la hora de la videocasetera que estaba a dos metros de mi cama comenzó a verse apenitas borrosa. Durante las siguientes semanas, culpé al aparato electrónico. Lamentablemente, el tema no terminó ahí. Los bordes de los subtítulos de la tele empezaron a aparecer como poco definidos.
Leer más...
 
por Diego Ariel Vega, Anahí Flores, Miguel Sampedro

Abstraída se encuentra la lectora, profundamente concentrada en un pequeño cuaderno cuyas páginas a primera vista parecen desnudas, blancas, vacías. Pero no se dejen engañar por el efecto visual, porque la lectora ya no necesita del texto impreso frente a sus retinas a estas/esas alturas, donde el efecto se potencia.

Leer más...
 
 
 
por Juan Hundred

No es lo que uno espera escuchar, irrita al principio, pero una de las pocas cosas que te permitirán confirmar tu existencia, uno de los pocos momentos en que se puede corroborar que se está vivo, es en el momento de pagar. En el occidente capitalista es así.

Leer más...
 
por Anahí Flores y Miguel Sampedro

No hace falta presentar al Aconcagua. Uno menciona su nombre y la imagen de la montaña de 6962 metros se dibuja en el aire frente a nuestros ojos. Tampoco es necesario presentar a Oblogo; uno dice Oblogo y la imagen de la pequeña revista de 23 gramos y 16 páginas aparece también como si estuviera presente. Entonces, ya tenemos en nuestra mente a los dos protagonistas de esta historia: una revista pequeña, una montaña inmensa.

Leer más...
 
 
 
por Entintado

Hace unos días, lavándome las manos luego de colocar los platos sucios en el lavavajillas, descubrí que a un costado de mi dedo pulgar derecho se levantaba un pequeño trozo de piel. Al examinar de cerca la herida, noté que por debajo del pellejo no se asomaba la carne viva que era de esperar, sino otra capa de piel, oscura y bruñida.

Leer más...
 
por Juan Hundred

Lo que hay que hacer es muy sencillo. Hay que pararse en una esquina, en una esquina concurrida de una gran urbe, en una esquina a punto de explotar de tránsito y gente y vendedores ambulantes y ladrones y smog y ruido y celulares y tu hermana también. En Buenos Aires, que es donde habito, esa esquina podría perfectamente ser la esquina de Florida y Corrientes.

Leer más...
 
 
 
por José Playo

Esa madrugada, antes de que el reloj marcara las cinco y cuarto, los labios de Felipe se abrieron para soltar un soplido burbujeante. Así se despertó.
–La puta… –dijo después.
A su lado María se volvió para mirarlo.
–¿Viejo?
Felipe estiró un brazo para acariciarla.
–Un sueño. Tuve un sueño muy raro, nada más.

Leer más...
 
por Dany

–¿Papi, jugás conmigo? –escuchó a sus espaldas.
–No, Lucas. Ahora no puedo, estoy trabajando –respondió fastidiado.

Leer más...
 
 
 
<< Inicio < Anterior 1 2 3 4 5 6 7 8 Siguiente > Fin >>
Página 2 de 8
 

Buscala en la calle

Durante los meses de Enero y Febrero de 2012 no distribuiremos en los puntos tradicionales (detallados abajo). Anunciaremos a través de nuestras páginas de Facebook y Twitter dónde conseguirla. Si querés tu piloncito de Oblogo para llevar a tu lugar de veraneo escribinos a verano@oblogo.com


A partir de Marzo podés conseguir tu Oblogo en:

Lunes:
Estación Alem, Subte Línea B. [17.00 - 18.00 hs.] Boca de entrada y salida del subte, sobre Av. Corrientes casi esquina Av. Alem, mano izquierda.

Martes:
Estación Catedral, Subte Línea D. [17.00 - 18.00 hs.] Boca de entrada y salida del subte, frente a la Catedral, sobre Av. Roque Sáenz Peña casi esquina San Martín, mano impar.

Miércoles:
Av. Alem y San Martín (Catalinas). [17.00 - 18.00 hs.] Av. Alem casi esquina San Martín, esquina del Banco Galicia, frente al Hotel Sheraton, mano par.

Jueves:
- Reconquista y Lavalle. [13.00 - 14.00 hs.] Sobre Peatonal Reconquista, casi esquina Lavalle, esquina del Banco Credicoop.

- Ciudad Universitaria. [18.00 - 19.00 hs.] Pabellón III, segundo descanso de la escalera principal de acceso.

Viernes:
Estación Facultad de Medicina, Subte Línea D (Económicas) [18.00 - 19.00 hs.] Boca de entrada y salida del subte, a mitad de cuadra sobre Av. Córdoba, mano par.

Oblogo también se reparte gratuitamente en las calesitas de Buenos Aires. ¡Pedísela a tu calesitero amigo!

Anunciamos cambios de último momento (por lluvia, manifestaciones, etc.) en nuestra página de Facebook y a nuestros seguidores en Twitter

Conseguila en comercios adheridos

Buscá tu Oblogo en:

Librería Paidós del Fondo:

Av. Santa Fe 1685.

O recibila con tu compra online en:

Tematika.com
Recibí tu Oblogo gratis con
tu compra online.

OfficeNet.com
Recibí Oblogo junto a tu compra en OfficeNet (indicá que la querés recibir cuando hacés tu pedido)

My Chemical Romance
Recibí tu Oblogo gratis con
tu compra online.

Tienda de Alejandro Sanz
Recibí tu Oblogo gratis con
tu compra online.

Recibila de un Embajador

Los Embajadores distribuyen Oblogos en Universidades, Empresas y diversas instituciones, y reparten ejemplares entre amigos y conocidos.

Los Embajadores están por todos lados, incluyendo los edificios de:

ANSES
Areatrés
Banco Credicoop
Banco Hipotecario
Centro Cultural Borges
Editorial Santillana
Fox Networks
Grupo Literario Cruzagramas
Y muchos otros...

Más información.

Suscribite

Acá podés bajarte los números anteriores en formato PDF, listos para imprimir.

Desde acá podés leerlos en pantalla (en Flash).

Acá podés suscribirte gratuitamente para que te avisemos por email cuando sale un nuevo número.

Y si querés recibirla en papel y en casa todas las semanas, pasá por acá.