Relatos

por Pablo Moller

Dios tira la línea y se sienta

en la nube a esperar

a que pique, piensa “ahora”
y saca una ballena.

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por Betina Suárez

Más cerca de la merienda que del almuerzo depositamos nuestra hambrienta humanidad en el local del creador de la fugazzeta con queso.

 

Veníamos de uno de esos eventos de tribu, en este caso de skaters. Cuando voy a estos sitios, me imagino a mi hija mayor respondiendo a la pregunta de la maestra sobre lo que hicieron el fin de semana: “El sábado fuimos a un lugar en donde un montón de chicos saltaban en patinetas, tomaban latas de energizantes y tenían problemas con el talle de los pantalones porque se les veían los calzones a todos”. La mueca de la seño y el remate de mi hija pequeña: “Y después almorzamos a las 4 de la tarde”.

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por Max Goldenberg

¿Cuál es el mensaje que querés darle a tu hija? No me mires así. La nena no nació y ya querés cagarle la vida, Rosario. Así como lo escuchás. No se puede hablar con vos. No se puede. Ene ó ese é pé ú é de é. Nosepuede, Rosario. Al final tanto “Rosario siempre estuvo cerca”, de los demás capaz que sí. Pero de mí, lo que se dice de mí, nunca estuviste cerca, Rosario. Y ahora, como si faltara algo, te la agarrás con la pobre criatura.

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por unServidor

Pese a la sangre patricia (descendía de quien decretó en 1811 que los indios dejen de pagar tributo a España) su padre optó por ser maestro rural, y por eso el niño creció jugando en el monte, junto al río Coronda de Santa Fe. Recibido de médico, tuvo que irse a Paraguay tras osar hablar sobre seguridad laboral en el Chaco, en pleno gobierno militar.

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por Federico Spoltore

Y es imposible contrarrestar este sentimiento, es una de esas cosas que no tienen contracara. Porque puede o no gustarte Saramago y será algo trascendente o no para cada uno pero también murió Sandro, murió Michael Jackson, murió Mercedes Sosa.

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por Adriana Lubranecki (Adriluden)

Esta es una historia real.


Iba a ese lugar siempre que podía. No sabía por qué lo hacía, y ni siquiera estaba seguro de cómo llegaba allí. Tenía en claro que debía subir a un colectivo que iba desde Flores –donde vivía– hasta Barrancas de Belgrano y después tomar el tren a San Isidro.

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por La Pluma Plural
Estábamos en el aula. De pronto entró el director, seguido de un alumno nuevo, vestido con ropa de La Salada, y de un preceptor que cargaba una PC vieja y enorme. Los que dormían se despertaron, y todos se pusieron de pie, como si los hubieran sorprendido trabajando.
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por N3RI

En un capítulo de Battlestar Galactica ocurre un pequeño diálogo/monólogo con el cual me sentí profundamente identificado. Algo que he sentido toda mi vida es expresado en esa escena de una de mis series de ciencia ficción favoritas.

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por Marcelo De Biase

La alegría está sobrestimada en estos tiempos. Sospechosamente sobrestimada. Hay un esfuerzo social para estigmatizar la tristeza, para imponerle a la sociedad la buena cara, la sonrisa forzada, la vocación de empuje ante lo que se opone. Hay un apostolado sobre el proactivismo, la palmadita en el hombro para alentar esa vocación de no bajar los brazos.

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por Gabriela Cancellaro

Etelvina le cuenta a quien quiera oírla que ella volvió de la muerte. De esa forma ha ganado no pocos nuevos amigos que le creen ciegamente, desesperada como anda la gente por eso de comprobar que sí hay vida después del último suspiro.

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por David Moreno

De Sara, me han quedado sus ojos verdes; de Noelia, sus labios carnosos; de Alicia, su cabello negro azabache; de Cristina, sus largas piernas; de Patricia, su generoso corazón. Y así he ido componiendo a la mujer de mis sueños. Ahora, con las manos manchadas de sangre, me pregunto qué hacer con todas las piezas que sobran.

 
por Martín Gardella

Ella es una chica de otro planeta. Tiene una nave espacial camuflada en la cocina de su casa, pero lo niega (dice que sólo es un electrodoméstico un poco antiguo, que hace un ruido muy particular). Disimula, prefiere ocultar su origen. Habla perfecto español, toma mate, come empanadas. Apaga las luces de su dormitorio cuando la desvisto, alegando ser un poco vergonzosa. Quiere convencerme de que es una mujer normal, pero no lo logra. Las caricias de sus manos de ocho dedos la descubren. Y sus besos hechiceros, tan distintos a todo lo antes conocido, tienen el sabor característico de las estrellas.

 
 
 
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Buscala en la calle

Durante los meses de Enero y Febrero de 2012 no distribuiremos en los puntos tradicionales (detallados abajo). Anunciaremos a través de nuestras páginas de Facebook y Twitter dónde conseguirla. Si querés tu piloncito de Oblogo para llevar a tu lugar de veraneo escribinos a verano@oblogo.com


A partir de Marzo podés conseguir tu Oblogo en:

Lunes:
Estación Alem, Subte Línea B. [17.00 - 18.00 hs.] Boca de entrada y salida del subte, sobre Av. Corrientes casi esquina Av. Alem, mano izquierda.

Martes:
Estación Catedral, Subte Línea D. [17.00 - 18.00 hs.] Boca de entrada y salida del subte, frente a la Catedral, sobre Av. Roque Sáenz Peña casi esquina San Martín, mano impar.

Miércoles:
Av. Alem y San Martín (Catalinas). [17.00 - 18.00 hs.] Av. Alem casi esquina San Martín, esquina del Banco Galicia, frente al Hotel Sheraton, mano par.

Jueves:
- Reconquista y Lavalle. [13.00 - 14.00 hs.] Sobre Peatonal Reconquista, casi esquina Lavalle, esquina del Banco Credicoop.

- Ciudad Universitaria. [18.00 - 19.00 hs.] Pabellón III, segundo descanso de la escalera principal de acceso.

Viernes:
Estación Facultad de Medicina, Subte Línea D (Económicas) [18.00 - 19.00 hs.] Boca de entrada y salida del subte, a mitad de cuadra sobre Av. Córdoba, mano par.

Oblogo también se reparte gratuitamente en las calesitas de Buenos Aires. ¡Pedísela a tu calesitero amigo!

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