Relatos
Dios tira la línea y se sienta
en la nube a esperar
a que pique, piensa “ahora”
y saca una ballena.
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Más cerca de la merienda que del almuerzo depositamos nuestra hambrienta humanidad en el local del creador de la fugazzeta con queso.
Veníamos de uno de esos eventos de tribu, en este caso de skaters. Cuando voy a estos sitios, me imagino a mi hija mayor respondiendo a la pregunta de la maestra sobre lo que hicieron el fin de semana: “El sábado fuimos a un lugar en donde un montón de chicos saltaban en patinetas, tomaban latas de energizantes y tenían problemas con el talle de los pantalones porque se les veían los calzones a todos”. La mueca de la seño y el remate de mi hija pequeña: “Y después almorzamos a las 4 de la tarde”. Leer más...
¿Cuál es el mensaje que querés darle a tu hija? No me mires así. La nena no nació y ya querés cagarle la vida, Rosario. Así como lo escuchás. No se puede hablar con vos. No se puede. Ene ó ese é pé ú é de é. Nosepuede, Rosario. Al final tanto “Rosario siempre estuvo cerca”, de los demás capaz que sí. Pero de mí, lo que se dice de mí, nunca estuviste cerca, Rosario. Y ahora, como si faltara algo, te la agarrás con la pobre criatura. Leer más...
Pese a la sangre patricia (descendía de quien decretó en 1811 que los indios dejen de pagar tributo a España) su padre optó por ser maestro rural, y por eso el niño creció jugando en el monte, junto al río Coronda de Santa Fe. Recibido de médico, tuvo que irse a Paraguay tras osar hablar sobre seguridad laboral en el Chaco, en pleno gobierno militar. Leer más...
Y es imposible contrarrestar este sentimiento, es una de esas cosas que no tienen contracara. Porque puede o no gustarte Saramago –y será algo trascendente o no para cada uno– pero también murió Sandro, murió Michael Jackson, murió Mercedes Sosa. Leer más...
Esta es una historia real.
Iba a ese lugar siempre que podía. No sabía por qué lo hacía, y ni siquiera estaba seguro de cómo llegaba allí. Tenía en claro que debía subir a un colectivo que iba desde Flores –donde vivía– hasta Barrancas de Belgrano y después tomar el tren a San Isidro.
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Estábamos en el aula. De pronto entró el director, seguido de un alumno nuevo, vestido con ropa de La Salada, y de un preceptor que cargaba una PC vieja y enorme. Los que dormían se despertaron, y todos se pusieron de pie, como si los hubieran sorprendido trabajando. Leer más...
En un capítulo de Battlestar Galactica ocurre un pequeño diálogo/monólogo con el cual me sentí profundamente identificado. Algo que he sentido toda mi vida es expresado en esa escena de una de mis series de ciencia ficción favoritas.
Leer más...La alegría está sobrestimada en estos tiempos. Sospechosamente sobrestimada. Hay un esfuerzo social para estigmatizar la tristeza, para imponerle a la sociedad la buena cara, la sonrisa forzada, la vocación de empuje ante lo que se opone. Hay un apostolado sobre el proactivismo, la palmadita en el hombro para alentar esa vocación de no bajar los brazos. Leer más...
Etelvina le cuenta a quien quiera oírla que ella volvió de la muerte. De esa forma ha ganado no pocos nuevos amigos que le creen ciegamente, desesperada como anda la gente por eso de comprobar que sí hay vida después del último suspiro.
Leer más...De Sara, me han quedado sus ojos verdes; de Noelia, sus labios carnosos; de Alicia, su cabello negro azabache; de Cristina, sus largas piernas; de Patricia, su generoso corazón. Y así he ido componiendo a la mujer de mis sueños. Ahora, con las manos manchadas de sangre, me pregunto qué hacer con todas las piezas que sobran.
Ella es una chica de otro planeta. Tiene una nave espacial camuflada en la cocina de su casa, pero lo niega (dice que sólo es un electrodoméstico un poco antiguo, que hace un ruido muy particular). Disimula, prefiere ocultar su origen. Habla perfecto español, toma mate, come empanadas. Apaga las luces de su dormitorio cuando la desvisto, alegando ser un poco vergonzosa. Quiere convencerme de que es una mujer normal, pero no lo logra. Las caricias de sus manos de ocho dedos la descubren. Y sus besos hechiceros, tan distintos a todo lo antes conocido, tienen el sabor característico de las estrellas.


