Relatos de Emprendedores
A los 5 años intenté construir un flipper con un cajón de manzanas. No lo logré. :(
A los 10 años vendía pulseras de macramé que yo mismo hacía en los recreos del colegio. No llegué al break-even-point así que desistí. :((
En mayo de 2011, salí por primera vez a la calle para pegar calcomanías con mensajes positivos. La primera, con la que nació Proyecto Calco, decía “SE PUEDE” y quedó agarrada a un molinete del Subte Línea D, en Capital Federal (Argentina). Me movían las ganas, el deseo de llegar a la gente, a los laburantes, las amas de casa, los empresarios, estudiantes, barrenderos, intelectuales, a todas las personas que fuera posible. La propuesta era sembrar mensajes en lugares estratégicos que pudieran crear y reproducir el bienestar de la gente.
Leer más...En mi caso, la perfecta analogía de volverme una emprendedora es la de un rompecabezas. Tenía la idea, el motivo en mente, las ganas, pero a la hora de darle forma me encontraba con un montón de cosas amontonadas a las cuales les faltaba sentido.
Hacer muñequitos fue siempre para mí una especie de terapia creativa, algunos los hacía para regalar, otros pocos para vender, pero nunca con la suficiente convicción como para encararlo como un proyecto “serio”. Había algo que me faltaba.
¡ME QUEDÉ SIN TRABAJO! Tenía 28 años y no me ofrecían nada atractivo por no tener título universitario; por lo cual, decidido a empezar la facultad, lo primero que tuve que hacer fue rendir libre todas las materias de 5° año, y luego me anoté en la Universidad de Belgrano. Pero con mis ahorros pude pagar solo el primer cuatrimestre.
Leer más...Mi nombre es Alexis, tengo 22 años y soy uno de los fundadores de Bixti.com, un marketplace de diseño, arte y artesanía. Bixti da a los creadores independientes la oportunidad de vender sus productos, cosa que no es para nada sencilla fuera de Internet porque las barreras de entrada son muy altas. Para los compradores, significa conocer miles de productos creativos, único y originales, y además entrar en contacto con la gente increíble que está detrás de cada detalle que hace que los productos sean mágicos y mucho más que algo lindo.
Leer más...Bastante tímida, y con el tono de voz más bajo de lo habitual. Extraña para este planeta. Pero lo que hago es mi carta de presentación, -¡Hola, pinto cuadros!-, y la gente te mira de otra manera. Como un extraterrestre lindo. Últimamente me defino por lo que hago, porque lo que hago es lo que soy.
Leer más...En un asado Gaby tiró la idea: “¿Y si traemos unas pantallas inflables gigantes de Alemania y hacemos cine al aire libre gratis para la gente, pero pagado por marcas que hagan acciones de marketing a la base de la pirámide socio-económica...?”. La idea la había leído de un emprendedor que estaba lejos de acá, pero copiar y mejorar siempre se puede ¿no?
Leer más...Siempre soñé con tener mi propia empresa. Es que en realidad siempre supe que no estaba capacitado para ser empleado. Me cuesta recibir órdenes por tener una personalidad chocante. O directamente, me cuesta todos los días intentar ponerle onda (caerle bien a superiores) para ganar un peso más. Si le pongo esfuerzo, que sea mío.
Leer más...Mi misión en esta vida es escribir, hacer reír y molestarlos a todos ustedes. En este instante, se están sumergiendo en el “Mundo de Maru”. Cada una de mis palabras está penetrando en sus ojos y luego en sus torrentes sanguíneos provocando alucinaciones de todo tipo. Estoy segura que tienen fuegos artificiales en sus cerebros y les cuesta prestar atención a lo que están leyendo.
Leer más...Me recibí de psicóloga y por esas razones del destino, al comenzar mi práctica, me encontré rodeada de emprendedores y empapada del entusiasmo que ellos emanan, también me encontré escuchando sus lados oscuros, en donde parecía que no había nada allí. Esto fue sembrando en mí la idea de que desde la psicología podría ayudar a poner algo de luz en aquel espacio y fue el impulso para mi primer gran desafío como profesional independiente.
Leer más...Hacia fines del 2009 no aguantaba más. Todos los días me levantaba con una sensación incómoda en el pecho, me cambiaba y me iba a trabajar. Hacía mi trabajo ahogado en aburrimiento y navegaba Internet en búsqueda de bocanadas de aire.
Leer más...Me desperté y sí, me encontraba en mi cama acostado y no volando. Retornaba sudando de esa experiencia a lo Little Nemo en el país de los sueños, algo que experimentamos a temprana edad mientras dormimos y que con el tiempo y llegada la edad adulta los problemas de la realidad nos parece ir arrebatando.
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