- Agua oxigenada en aerosol.
- Microondas doble: para calentar dos cosas a la vez y ahorrar energía, tendría "dos pisos". Si ya existe no lo sé... ¡yo lo inventé igual!
Soy un mentiroso profesional y muy entusiasta. He desarrollado una habilidad extrema para el engaño. Lejos de ser una actividad miserable y cuestionable, la práctica y explotación de esta destreza me ha convertido en un hombre feliz y me ha beneficiado en múltiples oportunidades y en diversas áreas de interés.
Leer más...
Hasta hace no demasiado tiempo, las casas de empanadas sólo vendían una poca variedad de sabores. Las opciones no salían de carne, jamón y queso, pollo, humita y atún (estas dos últimas ni siquiera eran fáciles de conseguir). Sin embargo, las modernas opciones de capresse, verdura, roquefort, calabresa, queso y cebolla, carne picante, carne cortada a cuchillo e innumerables etcéteras, ampliaron tanto la variedad que los negocios de empanadas se ven forzados a abominables métodos para intentar –sin éxito– diferenciar el contenido de cada una de ellas. Leer más...
A Susana Igarzábal, in memoriam
La foto de Bariloche era mucho mejor que el retrato de Dorian Gray. Porque, a diferencia del cuadro de Dorian, en esa foto nadie envejecía nunca y tenía siempre sobre nosotros el efecto de hacernos sentir muy jóvenes: al fin y al cabo veintiséis, veintisiete años desde el viaje de egresados no eran demasiados, por lo menos no demasiados como para evaporar totalmente los recuerdos.
Leer más...
Yo era tanguero, ¿sabe? Un guapo derecho viejo.
Siempre la vieja y el rioba y los muchachos primero.
En la milonga, entre fasos, y escuchando el bandoneón,
descerrajaba unos tonos, con la guitarra y la voz,
añorando ese pasado que me llenó de ilusión. Leer más...
LA QUE TE PONE LAS MONEDAS: A veces, pasa que el colectivo está lleno. Y está tan tan tan lleno que no se puede ni llegar a la máquina de las monedas: Quedás como en la entradita, en la situación de una visita indeseable atendida en el zaguán (“Ah, sí, esperame acá que ahora te traigo la plata”). De bronca, ni siquiera tomás la iniciativa de pedir el boleto: “Ya que me dejan acá, ya que me hacen este desaire entonces que me lleven gratis”. Leer más...
Yo solía pasar tardes enteras bajo las sombras de un pequeño bosque de imponentes eucaliptus que hay detrás de la estación de trenes de Villa Bosch. Leyendo libros, tomando mate, discutiendo temas sin importancia con amigos o viendo el tren pasar, yo disfrutaba de esa porción de naturaleza, la más histórica y vital de mi barrio fundado hace unos 60 años por un tal José María Bosch. Esos eucaliptus son la máquina que suministra aire puro a todos los vecinos y que emana historia desde sus raíces. Leer más...
Anoche, por ejemplo, estuve pensando en la evolución de las cubeteras de hielo. Cuando era chico en los setentas había unas cubeteras de aluminio, como una bandejita dentro de la cual se ponía una rejilla de metal que dividía el agua en cubitos. Pero dividía mal, quedaban pegados por abajo y por los bordes; para vaciarlas había que azotarlas con mucha fuerza sobre la mesada de mármol y volaban pedazos amorfos de hielo por todas partes. Leer más...
Estoy de acuerdo con Miguel Olivera: estaría bueno que los economistas reconocidos de la Argentina –más allá de Cavallo, cuyo blog es más bien del estilo columnístico– tuvieran blog, como ocurre, por ejemplo, en Estados Unidos. Es un caso claro de falla de mercado; estoy seguro de que el valor social de una blogósfera poblada por, no sé, la mitad de la profesión, costaría mucho menos que lo que vale. Y, sin embargo, no existe. Leer más...
Y ella repite que hay otra realidad, pero dónde, pregunto yo, dónde está esa otra realidad. Y ella me observa con rostro serio y me pide que no mire esta noche debajo de la cama. Leer más...
El circo se había instalado en el mismo terreno abandonado que usábamos para jugar al fútbol con los muchachos del barrio y tuvimos que postergar nuestros encuentros deportivos por más de un mes. El último fin de semana intentamos armar un partido pero la pelota cayó en la jaula del león y Martín, el único que se arriesgó a recuperarla, falleció en el intento y aunque nosotros estábamos muy disgustados con los resultados del rescate de la pelota, el león pareció satisfecho así que se echó a dormir la siesta y a hacer la digestión. Leer más...
Hacía años que la tribu esperaba la llegada del Teté. Los ancianos afirmaban que su advenimiento cambiaría radicalmente el destino de su pueblo, pero el transcurso del tiempo y la desidia en preservar las tradiciones les impedían recordar las razones por las cuales sostenían tal teoría. Según especulaban los más sabios, sin fundamentos, el Teté podía ser un cacique milagroso, un maldito dictador sanguinario o algún ser monstruoso que condenara a sus familias al exterminio, entre otras cosas aún peores. Leer más...
Antes de comenzar con el tema del post, quiero aclarar que nunca me cayó bien Sandro. Sus canciones no me gustan, sus películas me parecen dignas de un ladrón y nunca percibí algún talento artístico destacado en él.
Pero el motivo del post es otro. La idea es aprovechar la noticia de su muerte para pensar un poco sobre las causas de su muerte. Leer más...
Un día sale apurada de casa y se deja el libro que estaba leyendo sobre la mesita de luz. No se olvida las llaves. No se olvida la billetera. Pero sí el libro. Leer más...
Si viajamos al pasado, diez mil años atrás, a la misma zona que hoy ocupa la ciudad, veríamos una región que acababa de pasar por muchos cambios. El clima empezaba a ser más cálido, abandonando el frío máximo que había azotado a la región durante la época conocida como las Glaciaciones. En esa época las temperaturas llegaron a ser tan bajas que el agua de lluvia se acumulaba toda en los glaciares en forma de hielo, lo que hizo que el nivel del mar bajase muchos metros.
Leer más...
"Los Coritos" está en plena sierra cordobesa, lugar donde aún hoy no llega la luz eléctrica. Viajábamos desde Metán –Salta– en el tren cochemotor del ferrocarril General Belgrano, hasta Deán Funes –Córdoba– y desde allí partíamos a "Los Coritos" en carro, carreta o sulky. Pasábamos por San Pedro de Toyos y mucho más adentro, sierra adentro, aparecía la casita de adobe de mi bisabuela Dolores, el aljibe, los tunales, los corrales de las cabras, las arroperas, el horno de barro, y el telar de mi bisabuela debajo de un frondoso molle. Leer más...
Si hay algo que sobra en la etapa escolar de la vida es el tiempo. Imaginate un martes de junio de cuarto grado. Sentís que estás en un túnel larguísimo: faltan cuatro días –en la infancia, una eternidad– para que termine la semana; luego vendrán otras tres semanas –un desierto lleno de tiempo– hasta las vacaciones de invierno, que pasan mucho más rápido porque todo es más divertido; después faltarán unos meses que se miden en años luz, aunque sea una medida de distancia, para las gloriosas vacaciones de verano. Pero entonces recién te habrás movido un casillero en ese juego infinito e infernal que es la vida colegial. Todavía faltarán muchos, muchísimos, tantos casilleros que no te animás a contarlos. Leer más...
Ésta no puedo dejarla pasar, porque me causó mucha gracia. Me la contó un amigo, al que llamaremos M. Al parecer, M solía frecuentar con un grupo de amigos un restaurante cuyos dueños y empleados evidenciaban un origen asiático. Bah, un restaurante chino. Un tenedor libre. Leer más...


