Â
Si hay algo que sobra en la etapa escolar de la vida es el tiempo. Imaginate un martes de junio de cuarto grado. SentÃs que estás en un túnel larguÃsimo: faltan cuatro dÃas –en la infancia, una eternidad– para que termine la semana; luego vendrán otras tres semanas –un desierto lleno de tiempo– hasta las vacaciones de invierno, que pasan mucho más rápido porque todo es más divertido; después faltarán unos meses que se miden en años luz, aunque sea una medida de distancia, para las gloriosas vacaciones de verano. Pero entonces recién te habrás movido un casillero en ese juego infinito e infernal que es la vida colegial. TodavÃa faltarán muchos, muchÃsimos, tantos casilleros que no te animás a contarlos. Leer más...
Ésta no puedo dejarla pasar, porque me causó mucha gracia. Me la contó un amigo, al que llamaremos M. Al parecer, M solÃa frecuentar con un grupo de amigos un restaurante cuyos dueños y empleados evidenciaban un origen asiático. Bah, un restaurante chino. Un tenedor libre. Leer más...
Â
No me gustan mucho los médicos. No es nada personal. No me gustan en mi vida. Soy del campo. El control anual para mà no existe. No digo que esté bien, digo lo que es. Leer más...
La diferencia de viajar en subterráneo o en colectivo, es que al bajar por las escaleras del subterráneo ya sabés, no quedan dudas, que estás muerto. Cuando viajás en colectivo todavÃa te hacés la ilusión del paisaje, te parece que podés ir mirando por la ventanilla, te parece que las cosas se mueven. Es mentira, porque la ciudad fue arrasada hace ya demasiado tiempo, por fuerzas muy superiores a tu comprensión y raciocinio, por fuerzas que están muy por encima de tus capacidades. Pero no es el tema.
Leer más...
DÃa 1: Compro el morrón.
Â
DÃa 3: El morrón está un poco blandito. Lo deberÃa usar, si no se va a poner feo.
Â
DÃa 6: El morrón ya está cachuzo. Ya está incomible. Bueno, mañana lo tiro.
Leer más...
La sensación al despertarse no fue la usual. Se sentÃa algo agitada, con los ojos puestos en la nada, como buscando hacer más presente ese extraño sueño. Tan extraño que intercalaba sensaciones de placer y miedo.
Era más temprano de lo habitual, asà que se tomó el tiempo necesario para ducharse y acomodar sus cosas para el trabajo. Preparó el desayuno y despertó a su marido, pues ambos trabajaban juntos y no solÃan llegar tarde.
Leer más...FÃjese bien, hermano mayor, cómo le brillan los ojos a su hermanito cuando usted habla, y él lo mira, lo mira.
Cuando eran chiquitos, él lo copiaba en todos sus juegos. CorrÃa detrás suyo como una sombra, repetÃa sus palabras como un eco, se enojaba cuando usted se enojaba, lloraba cuando usted lloraba, reÃa cuando usted reÃa.Â
Leer más...
Son casi las diez de la noche, todo está tranquilo en el barrio. De pronto llega una camioneta. A medida que se acerca a la esquina, va bajando la velocidad. Tiene vidrios polarizados, no se puede ver su interior.
Leer más...
1) Euforia permanente, acompañada por risotadas por cualquier motivo, una desmesurada excitación sexual continua y amplios deseos de hacerle favores a los demás y regalarles cosas –porque no me gusta ver caras tristes mientras yo estoy contento– a un punto que los demás se sienten ligeramente incómodos. Pero no te importa porque estás en euforia permanente. Si son unos amargos, mala suerte.  Leer más...
Â
La lista que sigue contiene una descripción breve de todos los homicidios dolosos ocurridos en el último año en Odense (160.000 hab.), la tercera ciudad más populosa de Dinamarca, el pago chico de Hans Christian Andersen y de Caroline Wozniacki. Odense está ubicada en la Isla de Funen.
Leer más...
Imagino que todos conocen el clásico método para saber si un huevo es fresco o está algo pasado: se introduce el huevo en un recipiente lleno de agua de la canilla; si se hunde, es fresco, y si flota, no lo es. Si buscan en internet el motivo de este fenómeno, la explicación es siempre la misma: durante el proceso de deterioro del huevo se forman gases en su interior, que lo hacen flotar. Leer más...
Dick: Estoy en la cola del super, ¿no? Espero dos horas y cuando me toca aparece una viejita y me dice "Joven, ¿me deja pasar que tengo tres cositas?". Son tres cositas: verduras, almacén y farmacia. Setenta y siete productos. Me siento mal... pero no la dejo pasar. Leer más...
Segundo dÃa en Roma. Nos tocaba la ciudad del Vaticano. Empezamos por la Plaza San Pedro y después elegimos la cúpula de la basÃlica para finalmente adentrarnos en la Iglesia de San Pedro. Leer más...
Todos los que me conocen saben que odio las guardias. Puedo engancharme con alguna serie médica, donde las urgencias están perfectamente coreografiadas, pero prefiero que mi vida real sea más programada. Me habÃa prometido no volver a ceder el derecho de dormir y comer por veinticuatro horas a cambio del vil dinero. En realidad no importa cuánto paguen, nunca termina compensando. Leer más...
Anoche le contaba a la Nina un cuento infantil muy famoso, el Hansel y Gretel de los hermanos Grimm. En el momento más tenebroso de la aventura los niños descubren que unos pájaros se han comido las estratégicas bolitas de pan, un sistema muy simple que los hermanitos habÃan ideado para regresar a casa. Hansel y Gretel se descubren solos en el bosque, perdidos, y comienza a anochecer. Mi hija me dice, justo en ese punto de clÃmax narrativo: “No importa. Que lo llamen al papá por el móvilâ€.
Leer más...Â
Post escrito antes del Mundial
1. En el fútbol básico, el fútbol de pocos jugadores, el maravilloso fútbol de los niños y de las canchas chicas, no existen los mediocampistas. O atacás, o defendés: a los mediocampistas los vomita Dios.
La lectora se sube a su auto nuevo pero a las pocas cuadras siente un tironeo, un sÃntoma inequÃvoco de sÃndrome de abstinencia. Necesita continuar el libro que dejó marcado en la página 46 con la oreja superior de la hoja doblada.
Leer más...

