¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Si tu vida es un total aburrimiento, si te persiguen los murciélagos a los gritos en plena oscuridad, si de dÃa te atormentan las palomas cagadoras de cabezas, si la tostada siempre te cae del lado de la mermelada... ¡largá la Oblogo después de leerla y recibirás la cura para tanta mala leche!
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Leeme de nuevo, una vez más; vas a entenderme de otra manera. Te vas a reÃr de algo que habÃas pasado de largo. Vas a encontrar cosas que no habÃas visto. Vas a dudar de si eras vos el que estaba leyendo hace cinco minutos. Cuando termines, probá de nuevo: vas a ver todo distinto otra vez. Hacelo varias veces, sin miedo, que al final seguÃs siendo vos, aunque mejor. Oblogo te ayuda a cambiar. Eso sÃ, fijate de vez en cuando en que estación estás, porque tu casa sigue siendo la misma.
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Vos pensás que me terminaste porque estás en la página 16, al pie de la contratapa. Pero es una ilusión. Cada número de Oblogo es un eslabón en una cadena infinita. Cada hoja forma parte de una hojarasca sin tiempo, de un árbol que se renueva en cada estación. Cada página es una superficie que se continúa en otras, formando una llanura que se pierde en el horizonte. El individuo no existe; soy una con el cosmos. Regalame o prestame, pero no cortes la cadena. No me tires.
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Haceme un rollito, meteme en una botella, encorchala y tirala al rÃo. Compartà el mensaje con los otros náufragos.
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Según un reciente estudio de mercado, las personas que coleccionan Oblogo son 74% más felices que la media, tienen relaciones sexuales en un promedio de dos veces por dÃa durante los dÃas de semana y hasta cuatro veces durante los sábados, domingos y vÃsperas de feriado. También se determinó que en el ámbito laboral, la relación entre empleados y jefes que leen Oblogo es muy buena o excelente, contra mala o regular en quienes no son lectores. El mismo estudio revela que la oleada tecnológica privilegia a quienes adquieren el hábito de guardar Oblogo: ellos poseen televisores LCD de por lo menos 50 pulgadas (3D LED), utilizan mp14 (contra el mp3 habitual en el resto de la población), y son propietarios de celulares que hablan por sà mismos y llevan los chicos al colegio. Finalmente, cabe agregar que 8 de cada 10 encuestados afirman que desde que apilan esta revistita en su mesita de luz, se sienten más jóvenes y sus conocidos les dan entre 10 y 15 años menos que su edad real. ¿TodavÃa pensás en tirarme? Estás avisado: Oblogo, la revista que todo lo cambia.
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Estás soñando, pero estate atento que no es un sueño cualquiera. Es un sueño lúcido, y por lo tanto podés hacer lo que quieras. Por ejemplo: pasarle la revista a el/la primero/a que se te cruce y esperar a cambio una respuesta totalmente inesperada. Pueden salir volando o estamparte un beso profundo. Acordate, estás soñando. De vos depende despertar. No me tires.
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. ¿Vos creés en el destino? SÃ: leer A. No: leer B.
A: Claro, nosotros también, y es evidente que estaba escrito que tenÃamos que conocernos. Somos el uno para el otro. Pero también estoy destinada a ser leÃda por otros. Y vos no podés permitir que se rompa el equilibrio cósmico universal por descuido o por vagancia. El destino ha querido que vos elijas al próximo lector y me entregues a él.
B: Nosotros tampoco creemos en esas pavadas. Todo es azar, todo es arbitrario. Dado que estamos juntos de pura casualidad, deberÃas desprenderte de mà y entregarme al próximo lector. No me tires, compartime.
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Mirá: todos a tu alrededor están empezando a planear las vacaciones, pensando que si la playa o la montaña, que si micro o avión, que si con perro o sin perro, que si con amigos o sin amigos. Pero vos no estás preocupado. Sólo necesitás re-abrir las Oblogo que no tiraste y tus vacaciones ya empiezan. Oblogo está con vos: descansá.
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. No dejes que te gane el lado oscuro. No seas de los malos. No seas un sith. Venite con los buenos. Vos tenés toda la pinta de jedi. Dale, agarrá tu sable láser, tomá coraje y regalame al primer desconocido que veas. Compartime, y que la fuerza te acompañe.
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura... Veo que ya terminaste de leerme por completo. (Sé que endulcé tu regreso en el subte de la tarde). Por eso voy a animarme a pedirte un gran favor: quiero tener el honor de llegar a tus amigos. ¡No me arrojes al olvido, vos que has sido mi lector!
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Es crucial, indispensable para el resto de la humanidad que me regales, que me compartas. Si no, estás rompiendo la entropÃa del sistema. EntropÃa. Te explico: de acuerdo a la segunda ley de la termodinámica hay una porción de la energÃa que se libera que se va perdiendo. Esto nos permite medir el azar de un sistema y se relaciona con las posibilidades de reversibilidad. ¿Entendiste? ¿Muy complejo? Bueno, hagámosla corta. Vos compartà la revista con alguien y seguro que todo va a salir bien. No me tires.
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Muchas cosas mejoran con el tiempo. La mina del laburo que no era muy linda de entrada, hoy es tan imprescindible en tus fantasÃas que podrÃa tenerte todo el dÃa sacando fotocopias doble faz. El compañero de la facu que era menos sexy que Barnie el dinosaurio hoy es Benjamin Button cuando se empieza a poner joven (¿o viejo?) El tema que no soportabas del último disco que bajaste, hoy lo pones en continuado, imprimiste la letra y te anotaste en guitarra sólo para sacarlo. La remera que te regaló tu mamá, que veÃas imposible, hoy es tu prenda de la suerte. Y asà pasa con Oblogo. Con el tiempo, vas a empezar a notar que mis paginas se vuelven más suaves, mis palabras más profundas y mi aroma más dulce. Guardame, no me tires.
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. ¿Te acordás de la cara del repartidor de Oblogo que te dio esta revista? ¿No notaste que cuando te la ofreció te hizo un guiño cómplice? ¿No te parece raro que estuviera justo ahà en el momento en que pasaste? ¿Pensás que fue casualidad? Dejame que te diga algo: nada es casualidad. TenÃamos que terminar juntos, tenÃas que leerme. Yo quiero que te rÃas. Quiero que seas feliz. Ahora no me tires: guardame y recordemos este momento por siempre.
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Imaginate: te subÃs a lÃnea A en Perú, Oblogo en mano. La leés en el viaje, la terminás al llegar a Acoyte, que es tu estación. Te bajás, y ves un cesto de basura ¿qué hacés? STOP - REWIND. Imaginate: Oblogo se sube a la lÃnea A en Acoyte, llevándote en su mano. Te lee en el viaje y al llegar a Perú, que es su estación, te termina. Se baja, ve un cesto de basura. ¿qué hace?
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Puedo serte útil para entablar una conversación. Porque hay quienes fuman, entonces comienzan una charla con un “¿tenés fuego?†Otros tienen debilidad por los dulces, y para encarar a alguien proponen “¿querés?†y ofrecen tÃmidamente un caramelito de frambuesa. Pero el secreto de los levantes exitosos está en llevar una Oblogo en la cartera y abrirla en el colectivo para que el pasajero de al lado, ese lindo chico al que todavÃa no pudiste verle el rostro porque estás sentada de costado, se asome sobre tu Oblogo, aspire el perfume que tan sabiamente te pusiste hoy por la mañana y te invite a tomar un café. Oblogo, la revista anzuelo.
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Pensá que en poquito tiempo va a ser difÃcil conseguir repelente de mosquitos. Yo te puedo ayudar en forma de rollito o matamoscas a ahuyentar todo tipo de insectos. Ya te ayudé con la gripe, esas tardes en las que no habÃa nada para hacer, y te di tema de conversación con tus amigos. Ahora, otra vez voy a poder ayudarte. Oblogo: Para lo que necesites.
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Soy un ser vivo: mis páginas hablan en tu mente, mis hojas se mueven entre tus dedos, mis fotos miran en tus ojos, mis chistes rÃen en tus labios, mis tapas impregnan tu imaginación, mis historias viven en tus recuerdos. Yo vivo en vos. Soy parte tuya. Haceme caso: no te tires a la basura.
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. A las bolsas de residuos les gustan los cartones de leche vacÃos, los corchos manchados con vino tinto y los tubos de dentÃfrico endiabladamente torcidos. Mis hojas cargadas de inteligencia les caen pesadas. Respetá a tus bolsas, no las alimentes con Oblogo. Mejor, reciclame en cerebros de amigos.
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. ¿Estás en el colectivo o en el subte? Mirá a tu alrededor: mientras más rápido se mueve en el espacio ese bólido que tomás todos los dÃas para ir al laburo, más lento transcurre el tiempo dentro de él. ¿Cómo hiciste para terminarme entre Carlos Gardel y Medrano? Es muy raro. Ahora mirá el logo de la revista. ¿Coincidencia?
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Pensá en todo lo que te conté. ¿Hablé mucho? ¿Te acordás de la página dos? ¡Qué buena que estuvo! ¿Y cuando estábamos en la 6? ¡Qué buenos recuerdos! Ahora te toca a vos. Contame algo tuyo. Quién sos, qué te hace feliz, qué soñaste anoche. Hagamos un picnic si el dÃa está lindo, o si querés vayamos a cenar. Pero no, no me tires. Necesito conocerte más.


