La gente pide métodos, herramientas que sirvan para aplicar en el día a día. Están cansados de la pérdida de tiempo, del hippismo psi con incitación a catarsis que es casi igual a un objeto de mueble de la abuela. Los profesionales de Recursos Humanos se han vuelto cientificistas gracias a reiterados dedos que los acusan de ser blandos y no entender el negocio. Pues bien, para todos ustedes, hijos de los ‘90, he aquí un verdadero método, útil, sencillo y eficaz: el método natural para matar mosquitos.
Para quienes ya nos estén acusando de asesinos diremos que el acto favorece el ecosistema al eliminar, sin productos químicos, a este parásito hematófago que representa una verdadera plaga, igual que las palomas y los mensajes telefónicos de promociones de cable.
El método propiamente dicho:
Imaginate que sos una chica linda y sexy que, en una noche muy calurosa de verano, duerme desnuda junto a su marido que ronca como un condenado a Guantánamo antes de Obama. No quisiste prender el aire acondicionado por adhesión al ahorro global de energía y porque te trae tos. En eso, el zumbido de un mosquito te despierta en medio del abombamiento nocturno y te hace dar cuenta de que ya estás toda picada. No tenés Off. Intentás volver a dormirte pero el animal arremete sin piedad. Una bronca acalorada te sube desde la zona gástrica tal como lo describe Goleman en su Inteligencia Emocional Aplicada. Imposible no reparar en tu marido (¡no compró el Offfff!!!). Lo movés intensa pero infructuosamente (¡que deje ya de roncar!). Tz tz. Wrong. No es el método.
El método es el siguiente: tranquila, eaaaaasy, te metés todita debajo de la sábana (es sólo un minuto) salvo la cabeza que queda afuera, una oreja apoyada en la almohada, la otra hacia arriba en doble función: por un lado, como carnada para el mosquito, por el otro escuchando atentamente su zumbido a medida que se acerca (esta técnica se llama “acechando al acechante”). La mano más hábil tiene que quedar apenas tapada, lo más cerca posible de la cara, para sacarla a toda velocidad llegado el momento. El costado de la cara que quedó al aire debe estar relajado y sensible, a fin de identificar el lugar donde se ha posado el bicho cuando su zumbido cese. Bzzzzzz, BZZZZZZZZ (silencio). (Percepción de que se posó cerca de la oreja). ¡Cachetazo veloz y decidido! Y listo.
Nota: es posible que el método requiera al principio dos o tres pruebas de ensayo y error hasta desarrollar efectivamente esta habilidad. Como todos sabemos, cualquier aprendizaje requiere este proceso hasta llegar a la instancia de la aplicación experta (el que no sabe que sabe).


