Nombre: Melisa Ji
Distribución: 60 ejemplares
Lugar: Colegio Nacional Buenos Aires
La primera vez que leí la Oblogo fue el año pasado. El compañero que se sentaba delante de mí estaba aburrido de la clase y leía por debajo del banco una revistita. Me sumé a la lectura viendo por encima de su hombro y leí “El mozo”. Ése fue el primer y único artículo de la Oblogo que leí ese día. Pero eso bastó para que me interesara y averigüé sobre la revista por mi cuenta. Al poco tiempo me volví embajadora. Empecé repartiendo 35 ejemplares y ahora retiro alrededor de 60. Además, le pasé una a mi profesor de Biología y es uno de los nuevos embajadores de la Oblogo. Leer la Oblogo es una alegría en la semana de clases y repartirlas es regalar una sonrisa a aquel que la recibe.



