Labrador: sos el protagonista de una publicidad de seguros o de medicina prepaga. Aparte de ese perro, a tu lado tenés una rubia y dos nenitos.
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Salchicha: tenés 75 años de edad y estaría bueno que ya le quites el suéter que le tejiste a ese embutido canino que usás de mascota.
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Weimaraner: te acabás de divorciar y te compraste ese perro para llevarlo a la plaza y que se te acerquen minitas con intención de charla. Estás más alzado que Marcos Di Palma.
Doberman: sos pitocorto.
Afgano: sos new rich.
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Caniche toy o chihuahua: para tener una rata de mascota mejor comprate un hamster; gastan menos y no hacen ruidos molestos. Vivís sobre Pacheco de Melo o Quintana, ¡vieja estirada!
Rottweiler: te encanta jugar a la ruleta rusa con tu bebé. Cada día, al volver del trabajo, experimentás la adrenalina de no saber si vas a encontrar a tu nene entero o a un puzzle de carne y hueso.
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Dogo: sos un verdadero machote argento y como tal, no podrías tener otro perro que no fuese ni machote ni argento.
Siberiano: perro menemista por excelencia. Hoy en día perdieron toda gracia, simpatía y atención... igual que el menemismo.
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Gran danés o San Bernardo: te gustan las cosas a lo grande. Esos mastodontes perrunos que tenés de mascota pueden comerse una cena navideña por desayuno. Para vos, cuanto más gigantes y aparatosas sean las cosas, mejor. Cuando vas a Burger King, te pedís la hamburguesa cuádruple. Sos el típico gordito boludo al que, en una reunión familiar dominguera, mandan a comprar facturas para los tres familiares presentes y regresa con cinco docenas de churros rellenos de dulce de leche, bañados en chocolate. Seguramente tu auto es un Ford Fairlane o un Dodge Polara.
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Marca perro: sos un rata que en vez de comprar un perro de raza, adoptó uno gratis. Tenés el corazón muy grande y tus vecinos tienen las pelotas de ese mismo tamaño al tener que escuchar a tu perrito ladrarle a cuanta pelotudez se le cruce en el rango visual.


