Oblogo 1
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Mejor, mirá a esa belleza sentada a tu derecha: soy tu excusa ideal para entablar conversación. Dirigile la mirada, levantá una ceja, sonreí levemente, y extendé la mano ofreciéndome. Cuando te mire sin entender, asentí con la cabeza. O si te encariñaste y no me querés ceder, también podés coleccionarme (soy perfecto para el revistero del baño). O si todavía te dura el entusiasmo con alguna de las notas que leíste, llevame a tu casa y leeme en voz alta frente a tu familia o amigos. O... blogo.
Oblogo 2
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Pensá en el compañero más plomo del laburo, en el jefe o supervisor más pesado, en el profe más autista y egocéntrico. Regalame al peor de todos ellos: así lo distraés y se olvida de vos un rato. (Acordate de tachar este párrafo antes de obsequiarme).
Oblogo 3
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Guardame. Puedo ser útil la próxima vez que estés imputado en un juicio y no quieras declarar. Leeme en voz alta durante 12 horas y todos se van a olvidar del juicio.
Oblogo 4
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Regalame a la primer persona que veas rascarse la cabeza. Gonzalo B. lo hizo y a los tres días ganó la lotería y conoció al amor de su vida. Marcela M. desoyó este consejo y al día siguiente contrajo la gripe porcina, fue abandonada por su familia y amigos y su equipo favorito sufrió una dura derrota.
Oblogo 5
No, no me tires a la basura. Guardame para la próxima vez que vayas al dentista. En la sala de espera, dejame arriba de las revistas de chismes y de naturaleza. Seguro vas a poder lograr que algo cambie en ese lugar: por primera vez los pacientes van a sonreír antes de ser atendidos.
Oblogo 6
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Hacé un rollito y mirá a tu alrededor a través de Oblogo. Notarás que las narices son más prominentes, las orejas más profundas y los lunares más protuberantes de lo que pensabas. Oblogo no te informa ni te entretiene: te ayuda a ver el mundo de otro modo.
Oblogo 7
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Coleccioname hasta el número 127. Luego ubicá los ejemplares en una fila siguiendo la serie de Fibonacci pero salteándote los números primos, colocá un espejo frente a la fila e iluminalo con luz verde, y leé el mensaje satánico que verás reflejado en el cirstal sin pronunciar las letras p. Tu vida cambiará para siempre.
Oblogo 8
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. ¿Hice que tu viaje sea mejor? Me alegro. Imaginate yo. Si me tirás, por ejemplo, a un tacho. Después cierran la bolsa. Me quedo sin aire; no veo nada. Tengo un chicle masticado pegado en la tapa. La página 2 toda pegoteada con restos de alfajor. Al lado mío el diario ése sin onda. Un viaje de terror en un camión vaya uno a saber a dónde. Y después no me quiero imaginar. No me hagas pasar por eso. No me tires.
Oblogo 9
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Yo sé que lo nuestro era una relación pasajera. No pretendo que me llames ni que me mandes regalos para mi cumpleaños. Pero no quiero quedarme sola. Realmente me gustaría que me presentes algún amigo.
Oblogo: la revista que le presentás a tus amigos.
Oblogo 10
¿ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Empezá a apilarme en tu mesita de luz. Al principio vas a notar que soñás en blanco. No te preocupes, es sólo los primeros dias, es como un reset. A la semana aparece el duende de los deseos. Empezá pidiéndole cosas básicas: una pava eléctrica, un reloj con cronometro, los parlantitos de la compu. Si en 15 días todo va bien, arrancá con algo mas jugado: un aumento en el laburo, un lcd de 42'', el scooter. Si funciona, al año ya podés comenzar con lo interesante: felicidad, éxito, salud, amor...
Oblogo: la revista que se conecta a tus deseos.
Oblogo 11
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Muchas cosas mejoran con el tiempo. La mina del laburo que no era muy linda de entrada, hoy es tan imprescindible en tus fantasías que podría tenerte todo el día sacando fotocopias doble faz. El compañero de la facu que era menos sexy que Barnie el dinosaurio hoy es Benjamin Button cuando se empieza a poner joven (¿o viejo?) El tema que no soportabas del último disco que bajaste, hoy lo pones en continuado, imprimiste la letra y te anotaste en guitarra sólo para sacarlo. La remera que te regaló tu mamá, que veías imposible, hoy es tu prenda de la suerte. Y así pasa con Oblogo. Con el tiempo, vas a empezar a notar que mis paginas se vuelven más suaves, mis palabras más profundas y mi aroma más dulce. Guardame, no me tires.
Oblogo 12
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. ¿Te acordás de la cara del repartidor de Oblogo que te dio esta revista? ¿No notaste que cuando te la ofreció te hizo un guiño cómplice? ¿No te parece raro que estuviera justo ahí en el momento en que pasaste? ¿Pensás que fue casualidad? Dejame que te diga algo: nada es casualidad. Teníamos que terminar juntos, tenías que leerme. Yo quiero que te rías. Quiero que seas feliz. Ahora no me tires: guardame y recordemos este momento por siempre.
Oblogo 13
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Imaginate: te subís a línea A en Perú, Oblogo en mano. La leés en el viaje, la terminás al llegar a Acoyte, que es tu estación. Te bajás, y ves un cesto de basura ¿qué hacés? STOP - REWIND. Imaginate: Oblogo se sube a la línea A en Acoyte, llevándote en su mano. Te lee en el viaje y al llegar a Perú, que es su estación, te termina. Se baja, ve un cesto de basura. ¿qué hace?
Oblogo 14
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Puedo serte útil para entablar una conversación. Porque hay quienes fuman, entonces comienzan una charla con un “¿tenés fuego?” Otros tienen debilidad por los dulces, y para encarar a alguien proponen “¿querés?” y ofrecen tímidamente un caramelito de frambuesa. Pero el secreto de los levantes exitosos está en llevar una Oblogo en la cartera y abrirla en el colectivo para que el pasajero de al lado, ese lindo chico al que todavía no pudiste verle el rostro porque estás sentada de costado, se asome sobre tu Oblogo, aspire el perfume que tan sabiamente te pusiste hoy por la mañana y te invite a tomar un café. Oblogo, la revista anzuelo.
Oblogo 15
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Pensá que en poquito tiempo va a ser difícil conseguir repelente de mosquitos. Yo te puedo ayudar en forma de rollito o matamoscas a ahuyentar todo tipo de insectos. Ya te ayudé con la gripe, esas tardes en las que no había nada para hacer, y te di tema de conversación con tus amigos. Ahora, otra vez voy a poder ayudarte. Oblogo: Para lo que necesites.
Oblogo 16
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Soy un ser vivo: mis páginas hablan en tu mente, mis hojas se mueven entre tus dedos, mis fotos miran en tus ojos, mis chistes ríen en tus labios, mis tapas impregnan tu imaginación, mis historias viven en tus recuerdos. Yo vivo en vos. Soy parte tuya. Haceme caso: no te tires a la basura.
Oblogo 17
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. A las bolsas de residuos les gustan los cartones de leche vacíos, los corchos manchados con vino tinto y los tubos de dentífrico endiabladamente torcidos. Mis hojas cargadas de inteligencia les caen pesadas. Respetá a tus bolsas, no las alimentes con Oblogo. Mejor, reciclame en cerebros de amigos.
Oblogo 18
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. ¿Estás en el colectivo o en el subte? Mirá a tu alrededor: mientras más rápido se mueve en el espacio ese bólido que tomás todos los días para ir al laburo, más lento transcurre el tiempo dentro de él. ¿Cómo hiciste para terminarme entre Carlos Gardel y Medrano? Es muy raro. Ahora mirá el logo de la revista. ¿Coincidencia?
Oblogo 19
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Pensá en todo lo que te conté. ¿Hablé mucho? ¿Te acordás de la página dos? ¡Qué buena que estuvo! ¿Y cuando estábamos en la 6? ¡Qué buenos recuerdos! Ahora te toca a vos. Contame algo tuyo. Quién sos, qué te hace feliz, qué soñaste anoche. Hagamos un picnic si el día está lindo, o si querés vayamos a cenar. Pero no, no me tires. Necesito conocerte más.
Oblogo 20
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. No hagas conmigo lo que hiciste con el diario del domingo (¿te creés que no te vi?) o con esa otra revista que ni siquiera hojeaste. A mí sí me leíste, así que merezco otro destino. Dejame ahí mismo donde estás, en el banco de la plaza, o en el asiento del subte o del colectivo. O en la mesa del bar. O en el asiento del cine. O apoyada contra la pared en una calle céntrica. Dejáme que me las arreglo sola para llegar a las próximas manos. ¿O te creés que fuiste mi primer lector?
Oblogo 21
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Reproducime, copiame, transcribime, duplicame, parafraseame, repetime, propagame, difundime, esparcime, divulgame, propalame, sembrame, dispersame, desperdigame y así, algún día, cuando creas haberme olvidado, volverás a encontrarme en algún rincón perdido del universo.
Oblogo 22
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Observá a toda la gente del subte que te mira raro porque te estás riendo. Ellos no saben qué es lo que te causa tanta gracia. Regalame a la persona con más cara de agujero negro en todo el vagón y vas a ver como ahora todos lo miran a él. Ya está.
Oblogo: ayudando a la integración del inadaptado.
Oblogo 23
¿Ya me terminaste de leer? No me tires a la basura. Podés volver a leerme cuando quieras. Trabajo sin conexión, nunca doy error 404, ni bad comand or file name, ni tengo código malicioso. Conmigo no tenés que "¿Abortar, Reintentar, Ignorar?" Me disfruta todo el mundo, porque soy de código abierto. Dale, meteme en la mochila y hacé de mí tu revista de inicio.
Oblogo 24
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Sentate y agarrame con el dedo índice y el pulgar, frente a tus ojos. Empezá a moverme lentamente hacia los costados. Mirame fijo mientras contás hasta 10, despacio. Te vas a sentir cansado. 9, 8. Vas a cerrar los ojos. 7, 6, 5. Aflojas los hombros. 4, 3. Te relajas y te hundís en tu asiento. 2, 1. Clack! Abrís los ojos, y ya estás listo para aguantar otra semanita, hasta que salga la nueva Oblogo. Oblogo: la revista que te hipnotiza para resistir la rutina.
Oblogo 25
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Deslizame por abajo de la puerta de un vecino de tu edificio. Cada semana, cuando termines de leer un nuevo número, volvé a entregarme de este modo, pero ojo: asegurate de que cada semana le toque a un vecino diferente. Y después esperá a la próxima reunión de consorcio. La diferencia será abismal: en vez de hablar de los problemas de la vereda rota, hablarán de Casciari y del mate. La del 7B, en lugar de quejarse por los ruidos de los tacos de la del octavo, va a pedirle al administrador que ponga banda ancha para poder leer blogs. El loco del 4C, en lugar de insistir en poner una nueva cerradura de seguridad, va a ofrecerse de voluntario para ir todos los martes a Catedral a buscar ejemplares para todos. Oblogo: la lectura del buen vecino.
Oblogo 26
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Y no seas posesivo: compartime, obsequiame, entregame. Practicá la promiscuidad de ideas, que no requiere protección. Pasame a manos de otros lectores que deseen sumergirse en mis páginas. Donar las cosas que más querés te ejercita en el desapego y te permite alcanzar la trascendencia. Regalame, y luego digamos todos juntos: "ohmmmmmm".
Oblogo 27
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Guardarme en un sobre cerrado y pegale una etiqueta que diga: "Abrir en caso de depresión".
Oblogo 28
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. El equipo de Oblogo necesita ausentarse un tiempito para trabajar en nuevas ideas. Así que no vamos a salir durante algunas semanas. Bueno, no me pongas esa carita. Es un recreíto, solamente. Sí, yo también te voy a extrañar. Y te prometo que en 2010 salgo a la cancha con todo, dispuesto a ganarle por goleada a la mala onda, a hacerte emocionar, pensar y reír como siempre. Mientras tanto, estemos en contacto ¿dale? Acordate que en www.oblogo.com podés registrarte para recibir noticias mías, y que también podemos comunicarnos vía Twitter (@o_blogo) y en mi fan page de Facebook (www.bit.ly/1QZwyC). Y pensá: ¿Qué vas a hacer en la playa cuando estés embolado de jugar al voley y el mar esté demasiado frío para meterse? Claro: leer Oblogo. ¿Y cómo vas a entrar en conversación con los chicos de la carpa de al lado? Claro: regalando Oblogo. Así que no me tires: hay que pasar el verano.
Oblogo 29
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Andá hasta la ventana. Abríla. Quedate mirando la gente pasar. Y de pronto, cuando algún transeúnte atractivo y del sexo opuesto pase, arrojále la Oblogo hecha un avioncito. No te olvides de colocarle un postit con tu email. Si por acaso el transeúnte mira hacia tu ventana, arrojále dos o tres Oblogos más e invitalo a subir al grito de "aquí tengo la colección completa!". Oblogo, la revista que vuela.
Oblogo 30
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Imaginate cuando llegas a tu casa, esta tu pareja, se dio cuenta de esa macana que te mandaste... ¿Que haces? Te bancas los gritos o mejor sin mediar palabra, le encajas un beso y me entregas a sus manos. Por un rato se olvida, mientras pensás como te justificas.
Oblogo 31
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Por cada Oblogo en el suelo, se muere en Singapur una familia de ardillas.
Oblogo 32
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. ¿Sabés todo lo que tardé en encontrarte? Porque parece que todas las Oblogo somos iguales, pero no, yo estoy hecha sólo para vos. Para que solamente vos me tomes entre tus manos, me acaricies con los ojos, me lleves a tu casa... ¿Que a todos les digo lo mismo? Y... son 15.000 ejemplares. Mirá si por no decirlo, me pierdo al lector de mi vida.
Oblogo 33
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Tenemos que dejar Oblogos por todos lados: sueltas, en bolsitas, dentro de los cajones y cerca de los parabrisas de los autos. Cuando los extraterrestres visiten la Tierra, queremos que se lleven una buena impresión. Oblogo: la revista que nos deja bien parados.
Oblogo 34
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Pásasela a un amigo. De lo contrario, el fantasma de Elvis se te aparecerá vestido con una bikini rosa, cantándote la canción de Barney a las 3 de la mañana. Regalame, seguí la cadena. Te lo digo por tu bien.
Oblogo 35
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Voy a contarte un secreto: si me guardás debajo de la almohada, abierto en la página que más te gustó, te llevarás una sorpresa mientras dormís… Oblogo, la revista que se mete en tus sueños.
Oblogo 36
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Pensá que hay gente que no quiere leerme online. Sí, sí, les gusta Facebook, hay veces que entran a Twitter, y su medio de comunicación principal es el mail. Cuando necesitan encontrarse se mensajean, y si no se encontraron suben las fotos de lo que pasó a Flickr. Pero a la Oblogo la quieren en p-a-p-e-l. A todos ellos avisales por Facebook, Twitter, Messenger, mail y SMS que tu Oblogo en papel está lista para ser leída. Te lo van a agradecer con un emoticón.
Oblogo 37
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Si me tirás, Diego Maradona va a llevar a Ariel Garcé al mundial de Sudáfrica. ¡Uy, no, eso ya sucedió! Bueno, no me tires y ya.
Oblogo 38
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Dejame en el escritorio de ese profesor con cara de malo el día del examen. Vas a ver cómo aumenta considerablemente la cantidad de aprobados, y las clases a partir de ese momento son una fiesta. Oblogo: la revista que te ayuda a recibirte.
Oblogo 39
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Si tu vida es un total aburrimiento, si te persiguen los murciélagos a los gritos en plena oscuridad, si de día te atormentan las palomas cagadoras de cabezas, si la tostada siempre te cae del lado de la mermelada... ¡largá la Oblogo después de leerla y recibirás la cura para tanta mala leche!
Oblogo 40
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Leeme de nuevo, una vez más; vas a entenderme de otra manera. Te vas a reír de algo que habías pasado de largo. Vas a encontrar cosas que no habías visto. Vas a dudar de si eras vos el que estaba leyendo hace cinco minutos. Cuando termines, probá de nuevo: vas a ver todo distinto otra vez. Hacelo varias veces, sin miedo, que al final seguís siendo vos, aunque mejor. Oblogo te ayuda a cambiar. Eso sí, fijate de vez en cuando en que estación estás, porque tu casa sigue siendo la misma.
Oblogo 41
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Vos pensás que me terminaste porque estás en la página 16, al pie de la contratapa. Pero es una ilusión. Cada número de Oblogo es un eslabón en una cadena infinita. Cada hoja forma parte de una hojarasca sin tiempo, de un árbol que se renueva en cada estación. Cada página es una superficie que se continúa en otras, formando una llanura que se pierde en el horizonte. El individuo no existe; soy una con el cosmos. Regalame o prestame, pero no cortes la cadena. No me tires.
Oblogo 42
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Haceme un rollito, meteme en una botella, encorchala y tirala al río. Compartí el mensaje con los otros náufragos.
Oblogo 43
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Según un reciente estudio de mercado, las personas que coleccionan Oblogo son 74% más felices que la media, tienen relaciones sexuales en un promedio de dos veces por día durante los días de semana y hasta cuatro veces durante los sábados, domingos y vísperas de feriado. También se determinó que en el ámbito laboral, la relación entre empleados y jefes que leen Oblogo es muy buena o excelente, contra mala o regular en quienes no son lectores. El mismo estudio revela que la oleada tecnológica privilegia a quienes adquieren el hábito de guardar Oblogo: ellos poseen televisores LCD de por lo menos 50 pulgadas (3D LED), utilizan mp14 (contra el mp3 habitual en el resto de la población), y son propietarios de celulares que hablan por sí mismos y llevan los chicos al colegio. Finalmente, cabe agregar que 8 de cada 10 encuestados afirman que desde que apilan esta revistita en su mesita de luz, se sienten más jóvenes y sus conocidos les dan entre 10 y 15 años menos que su edad real. ¿Todavía pensás en tirarme? Estás avisado: Oblogo, la revista que todo lo cambia.
Oblogo 44
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Estás soñando, pero estate atento que no es un sueño cualquiera. Es un sueño lúcido, y por lo tanto podés hacer lo que quieras. Por ejemplo: pasarle la revista a el/la primero/a que se te cruce y esperar a cambio una respuesta totalmente inesperada. Pueden salir volando o estamparte un beso profundo. Acordate, estás soñando. De vos depende despertar. No me tires.
Oblogo 45
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. ¿Vos creés en el destino? Sí: leer A. No: leer B.
A: Claro, nosotros también, y es evidente que estaba escrito que teníamos que conocernos. Somos el uno para el otro. Pero también estoy destinada a ser leída por otros. Y vos no podés permitir que se rompa el equilibrio cósmico universal por descuido o por vagancia. El destino ha querido que vos elijas al próximo lector y me entregues a él.
B: Nosotros tampoco creemos en esas pavadas. Todo es azar, todo es arbitrario. Dado que estamos juntos de pura casualidad, deberías desprenderte de mí y entregarme al próximo lector. No me tires, compartime.
Oblogo 46
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Mirá: todos a tu alrededor están empezando a planear las vacaciones, pensando que si la playa o la montaña, que si micro o avión, que si con perro o sin perro, que si con amigos o sin amigos. Pero vos no estás preocupado. Sólo necesitás re-abrir las Oblogo que no tiraste y tus vacaciones ya empiezan. Oblogo está con vos: descansá.
Oblogo 47
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. No dejes que te gane el lado oscuro. No seas de los malos. No seas un sith. Venite con los buenos. Vos tenés toda la pinta de jedi. Dale, agarrá tu sable láser, tomá coraje y regalame al primer desconocido que veas. Compartime, y que la fuerza te acompañe.
Oblogo 48
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura... Veo que ya terminaste de leerme por completo. (Sé que endulcé tu regreso en el subte de la tarde). Por eso voy a animarme a pedirte un gran favor: quiero tener el honor de llegar a tus amigos. ¡No me arrojes al olvido, vos que has sido mi lector!
Oblogo 49
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Es crucial, indispensable para el resto de la humanidad que me regales, que me compartas. Si no, estás rompiendo la entropía del sistema. Entropía. Te explico: de acuerdo a la segunda ley de la termodinámica hay una porción de la energía que se libera que se va perdiendo. Esto nos permite medir el azar de un sistema y se relaciona con las posibilidades de reversibilidad. ¿Entendiste? ¿Muy complejo? Bueno, hagámosla corta. Vos compartí la revista con alguien y seguro que todo va a salir bien. No me tires.
Oblogo 50
¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Hay miles de Oblogo como yo que se van a enojar si me tirás a la basura. Y cuando las revistas se enojan, se ponen violentas. Te van a buscar, y te vas a arrepentir de haberme tirado. Así que mejor teneme con vos, o regalame a un amigo, así me siguen leyendo. Es por tu seguridad. No me tires.
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