Me recibí de psicóloga y por esas razones del destino, al comenzar mi práctica, me encontré rodeada de emprendedores y empapada del entusiasmo que ellos emanan, también me encontré escuchando sus lados oscuros, en donde parecía que no había nada allí. Esto fue sembrando en mí la idea de que desde la psicología podría ayudar a poner algo de luz en aquel espacio y fue el impulso para mi primer gran desafío como profesional independiente.
Trabajando, investigando y compartiendo con colegas llegó el primer gran logro acompañado de mucha alegría: la inauguración del Centro Emprendedor en la Facultad de Psicología de la UBA, un 24 de Septiembre de 2010 en el marco de la 2da. Cátedra de Psicología del Trabajo, con el principal objetivo de ofrecer un ámbito de apoyo, orientación y asistencia a aquellas personas que consideren el emprender como una alternativa laboral y el ser emprendedor como una elección de vida, pensado como un espacio que se enriquece con las historias, los sueños y los proyectos de nuestros emprendedores argentinos. Como era de esperarse, el Centro también está formado por emprendedores: estudiantes y profesionales que están trazando su propio camino.
Escuchar a un emprendedor contar su historia es para mí volver a sorprenderme como cuando era chiquita. Es como escuchar un cuento que toma forma en la fantasía y al que uno va moldeando a medida que lo va escuchando; aportando otros recorridos posibles, otros desenlaces posibles. Para un psicólogo el acto de historizar tiene un valor especial, ese “hacer historia” nos resulta indispensable simplemente porque nos permite entender el presente que estamos viviendo, nuestra forma de pensar y de ser. Ese pasado que se nos descubre tan nuestro facilita el comprendernos en el hoy un poco mejor y, si se quiere, trazar un futuro con mejores herramientas. De esta manera, historizar no es sólo mirar nuestro pasado como un espectador, sino descubrirlo para entender nuestra propia mirada y sorprendernos del camino que hemos recorrido.
Emprender siempre implica un camino a recorrer, una historia que contar. Escuchar las historias que se esconden detrás de un proyecto es escuchar a un sujeto hablar de su propia historia: sus porqués, sus cómos, sus cuándos. Un proyecto es, en sí, un autorretrato de la persona que lo hizo. Cuando un emprendedor se acerca al Centro es maravilloso poder escuchar su recorrido, su motivación, su desarrollo; poder aportar allí ideas que le permitan crecer, afrontar obstáculos esperables o concretar un proyecto a partir de una idea. Aprendiendo de los fracasos y las caídas, sí, pero también de la vivencia del éxito y la satisfacción que éste produce después de tanto esfuerzo. Esfuerzo siempre entendido en el sentido del placer por y en el trabajo, esa actividad tan necesaria para la existencia, no sólo por el hecho de sobrevivir, sino por el hecho de imaginar, producir, crear. En fin, placer de crear las condiciones para amar lo que hacemos y hacer lo que amamos.


